'No sabía si reía o lloraba. Nunca estaba claro en ella, porque solía estar tan ciego como para mí mismo.
Me acariciaba la mejilla con los dedos, y le temblaban, fríos. Siempre estaban fríos.


¿Estás destrozado, eh?


Y yo sonreí. Porque todo estaba roto a nuestro alrededor.


Mi cuerpo, su vida. Pero no su voz. Asentí, intentando tener los ojos abiertos.
Solo para ver que ella se fundía con la luz que se alejaba de nosotros detrás de aquella montaña de arena.
Me miró con esa mezcla suya que se perdía entre el cariño y el odio, arañándome incluso cuando ya no tenía piel. Y susurró.


– "I'll give you one more time
We'll give you one more fight
Just said one more line
There'll be a riot, 'cause I know you.
"


No habría otra oportunidad, ni ninguna otra lucha. En nuestra trinchera ya no quedaba nada más por destruir, ni nada que pudiera sujetarnos. Aquella maldita canción, había marcado nuestra vida. Le di un golpe el la nariz con el dedo, frunció el ceño.

Más vale que te duermas de una vez. Tengo frío.– dijo, y yo no hice más que obedecer.
Cerré los ojos y me fui, aunque supe que ella se quedó, que esperó, y que lloró.

Siendo libre, siendo ella. Siendo caos y paz al mismo tiempo.'